MADRE VEN

PUBLICADO EL 2021-02-18IN DILEXIT ECCLESIAMSCHOENSTATT EN SALIDA

Madre ven. El Dilexit Ecclesiam vivido en la calle

ESPAÑA, entrevista a Ambrosio Arizu, Federación de Familias, iniciador de “Madre ven” • EN SCHOESNTATT.ORG PINCHAR AQUI NOTICIA ENTERA

https://youtu.be/X4v5ESbXiLc

«Un hombre solo puede mover el mundo, si es de Dios” – quien dijo esto, João Luiz Pozzobon, aquel brasileño sencillo, efectivamente movió y sigue moviendo el mundo con su Campaña de la Virgen Peregrina. El hombre en el cual estoy pensando al citar esta frase es Ambrosio Arizu, un argentino que vive en España, padre de familia, schoenstattiano e iniciador de “Madre ven”, que ha involucrado a gente de varios movimientos muy activos… y está moviendo a España. —

Una peregrinación llevará por toda España una imagen de la Virgen María, llegada desde Éfeso. “Madre, ven”, una iniciativa formada por laicos y sacerdotes, que cuenta ya con varias aprobaciones episcopales, convoca a todos los españoles a unirse a la comitiva cuando pase por sus diócesis. De mayo a octubre, los peregrinos recorrerán los principales santuarios marianos, saliendo del Pilar y con final el 12 de octubre en el Cerro de los Ángeles, pasando por la catedral de Santiago de Compostela en el Año Jubilar Compostelano. A su paso será recibida por diversos obispos que ya han comprometido su participación.

“Queremos rememorar la visita de la Virgen María al apóstol Santiago peregrinando una imagen de la Inmaculada desde Zaragoza hasta Compostela y por los lugares más significativos de la espiritualidad mariana en España”, explica el P. Jaime Bertodano, vicario de apostolado seglar de la diócesis de Getafe (Madrid). Allí fue donde comenzó a fraguarse el proyecto: “Somos un grupo de laicos y sacerdotes que queremos llevar a la Virgen a nuestros hermanos para pedirle consuelo y esperanza en Cristo. Y también implorar por la renovación de esos santuarios como lugares de gracia, y la de España como Tierra de María». Así se lee en uno de los muchos artículos que salieron en la prensa católica de España en estos días.

¿Cómo se le ocurrió esta iniciativa a Ambrosio Arizu? ¿Cómo lograron vincular a tantos laicos, organizaciones, santuarios, obispos, periodistas? ¿Hay algo de Schoenstatt que le impulsó especialmente a iniciar este proyecto Madre ven? ¿Hay algo de “Alianza” en esta peregrinación? En estos tiempos en que todo se ha vuelto virtual ¿cuál es el sentido de una peregrinación física tan larga? La peregrinación ¿no quedará simplemente en una demostración a nivel mediático? ¿Es realmente una manera de propagar el Evangelio? ¿O simplemente se queda en un acto piadoso? ¿Qué espera para la gente de España? Y después de la peregrinación ¿qué? Con un sinfín de preguntas me acerco a Ambrosio Arizu -justamente el día de su cumpleaños-, el 11 de febrero. Y Ambrosio contesta…

Madre ven

¿Quién es Ambrosio Arizu? ¿Cómo llegó este argentino a Madrid y a la Federación de Familias de España?

Soy un padre de familia argentino, casado desde hace 40 años. Tengo nueve hijos y once nietos. Formamos parte del primer curso de la Federación de Familias. Vivimos en Madrid, a donde llegamos en 1988. Salimos de Argentina en 1982. Hemos vivido por algunos sitios hasta que la MTA nos mostró que quería que nos afincáramos aquí en Madrid.

Ahora, Madre ven. Una peregrinación, un recorrido de una imagen de la Virgen María por toda España, planificado mientras estamos aún en plena pandemia… ¿Qué significa?

Madre ven logotipo

Madre, Ven” tiene varias dimensiones. Por no alargarme en esta entrevista, comentaría tres importantes dimensiones: una es la piedad popular, otra es la eclesialidad y la tercera, la comunidad apostólica.

La piedad popular mariana, tan querida por el Papa Francisco. ¿Qué significa ahora, en 2021, en España?

Para hablar de la piedad popular y de cómo surge esta idea, tengo que remontarme, en primer lugar, a quien puso la semilla de esta manera de llevar Schoenstatt al mundo en nuestro corazón. Fue un sacerdote argentino muy querido, el P. Esteban Uriburu, del Instituto de las padres de Schoenstatt, que murió joven, después de años de una enfermedad dolorosa, quien dirigió nuestra mirada hacia la extraordinaria obra de la Campaña Internacional del Rosario y hacia la figura sencilla, perseverante de João Pozzobon, este padre de familia brasileño, que caminó kilómetros y kilómetros visitando todos los pueblos que tenía alrededor y puso en marcha lo que hoy conocemos como la Campaña Internacional de la Virgen Peregrina. Pero, sobre todo, ponía la atención sobre algo que siempre estuvo muy presente en el pensamiento del P. Kentenich, que era hacer de Schoenstatt un movimiento de masas. Llegar a millones y millones de personas.

Lo que él llamaba la piedad popular mariana se enlaza en nuestros días, con voces de Dios que llegan hasta nosotros hoy, como lo que nos invita a hacer el Papa Francisco. Justamente cuando nos dice que salgamos a las periferias, cuando nos dice que nos dejemos de peinar ovejas, nos está llamando a ir a los más necesitados, a ir a los pobres entre los pobres, pero, sobre todo, nos está llamando a salir a evangelizar a las calles, fuera de la pecera. A salir, a tratar de llevar, de dar a conocer a Cristo en aquellos lugares donde, quizás, no ha sido nunca escuchado su nombre.

Un segundo momento, en esta dimensión de piedad popular y que me encanta entrelazarlo, ocurrió años después, viviendo en Portugal y gracias a un queridísimo amigo, el padre Gonzalo Castro, chileno y también del Instituto de los Padres. Él nos introdujo en el cariño, la amistad y la admiración al padre Nicolás Schwizer, de Suiza, del que él se consideraba un discípulo y a quien quería y admiraba mucho. Y fue el padre Nicolás, quien ahora dirigió nuestra mirada a cómo vivir este anhelo de llevar Schoenstatt al mundo dentro de Schoenstatt. Fue él quien dirigió nuestro discernimiento hacia la Federación de Familias, de la que formamos parte del primer curso en España.

¿Eclesialidad, qué es? ¿Qué es para Schoenstatt en España?

Una segunda dimensión de las distintas que tiene “Madre, ven” es la eclesialidad. Amó a la Iglesia es una frase con la que hemos crecido todos. Está esculpida en piedra en la tumba del padre Kentenich. Y salir a evangelizar tiene que ser necesariamente de la mano de nuestros pastores, al servicio de nuestros pastores, buscando cómo sumar en los planes pastorales de nuestros pastores. Y aquí nos tenemos que remontar un poco más atrás.

Para nosotros “Madre, ven” empieza en el santuario de Querétaro, en México, santuario que visitamos hace varios años y que nos marcó por su ambiente familiar. Luego nos enteramos que hay otros santuarios como el de Querétaro, en Paraguay, en África, pero lo que más nos tocó el corazón fue ver toda esa gente en los prados que rodean el santuario, con su picnic, con su merienda, pasando el día con sus hijos, algunos escuchando misa, otros pidiéndole al sacerdote que bendijera sus automóviles, otros confesándose, pero todos, absolutamente todos, y antes que nada, habían pasado a saludar a su Madre. Habían pasado por el santuario. Veíamos allí cómo tenían que organizar las filas, el silencio y el recogimiento y cómo todos cogían su papel y su lápiz para escribir el capital de gracias que le iban a dejar allí a la Mater. Y tocó nuestro corazón, de una manera muy fuerte, visualizar cómo en esta sociedad donde la familia está rota, está desarmada, desestructurada, Ella es quien hace familia en sus santuarios.

Nos preguntamos ¿y por qué esto no puede ser en Europa también? También en Europa hay miles y millones de personas que necesitan un hogar, un lugar para ir a visitar a su Madre. Y esta pequeña semilla que puso la Mater en nuestro corazón, comenzó a germinar, a crecer poco a poco. Comenzamos a visitar a obispos en la ciudad en la que vivimos, ofreciéndoles este anhelo, este sueño, explicándoles que los santuarios de Schoenstatt no son una decisión de arquitectos que lo construyen y está puesto. El santuario es una conquista y a través de esa conquista y la vida que allí brota, se manifiesta o no, la voluntad de la Mater de establecerse en ese lugar.

Íbamos contándoselo a quien nos quisiera escuchar y fue el obispo de Getafe, quien escuchó de este anhelo nuestro y nos mandó llamar. Se sintió tocado con esta propuesta y dijo: Venid, haced lo que necesitéis, estamos a vuestro servicio. Getafe es una de las diócesis más grandes de España, está en el sur de Madrid y va del Este a Oeste e incluye poblaciones muy normales, muy industriales, muy populosas, recibe muchísima migración y es allí donde estamos trabajando y donde surge este proyecto.

Eclesialidad también tiene que ver con los obispos, con la iglesia oficial. ¿Cómo llegaron a los obispos?

Cuando en nuestros corazones empezó a crecer esta locura de llevar a la Mater a recorrer todos los caminos, todos los santuarios marianos, lo primero que nos propusimos fue: vamos a discernirlo, vamos a tratar de confirmar que Ella quiere venir a España, que no es simplemente un voluntarismo de nuestra parte. Nos reunimos, por este motivo, con el vicario episcopal de Getafe y otros dos laicos. Tratando de abrir puertas donde se manifestara la voluntad de la Mater, decidimos ir a proponérselo a los obispos, no pidiendo que lo asumiera la iglesia, sino yendo a preguntar: padre, ¿usted cree que esto es bueno para su diócesis? Y así nos fuimos a ver primero al arzobispo primado de España, en Toledo; luego, por supuesto, a D. Ginés, en Getafe; al arzobispo de Zaragoza; al secretario de la Conferencia episcopal. Así hasta diez u once obispos fuimos visitando, contándoles este proyecto y se encendían. No nos conocían de nada, con excepción de don Ginés, que ya nos conocía muy bien. Eran muy precavidos: ¿quién es esta gente, de dónde vienen? Y al final de las conversaciones, les brillaban los ojos, nos agradecían, nos acompañaban hasta la puerta, dándonos las gracias por ponernos al servicio de la diócesis, por traer este proyecto, esta ilusión. De manera que el encuentro con los obispos fue la confirmación, entre otras señales que fuimos discerniendo, de que esto era de Ella. Porque si es de María, no es en sumisión ni en falsas jerarquías. Es en unidad y en armonía, con respeto de la libertad. Y así fue como hoy en día todos los obispos de España han recibido, desde la Conferencia Episcopal, la invitación a participar en la manera que lo consideren y no paran de llegarnos las peticiones de muchos lugares en diócesis por los que la Mater no tenía previsto pasar.

Casa de María en Efeso – Foto: Wikimedia Casalmaggiore_Provincia

¿Qué significa comunidad apostólica, y por qué es tan importante?

Es la tercera dimensión que quería compartir con ustedes. Desde el primer momento quisimos que fuera una tarea de todos. La Mater es la madre de todos y los primeros fuimos cuatro personas: un sacerdote de la diócesis de Getafe, un laico de otra diócesis, un laico del Movimiento de Regnum Christi y yo, de Schoenstatt. Lo primero que nos preguntamos fue: ¿qué imagen de la Virgen va a recorrer? Tiene que ser una imagen que nos una a todos, en la que todos veamos a nuestra Madre, más allá de nuestras devociones, más allá de nuestros movimientos. Y así fue que en el corazón de todos surgió la idea de que fuera la Inmaculada, que es, además, la patrona de España y que tiene un vínculo histórico, espiritual y afectivo tan grande con España. Así fue que, al primer grupo que invitamos para plantear esto, fue un grupo grande, amplio, donde había una docena de movimientos representados: el Opus Dei, sacerdotes de la Prelatura, sacerdotes de los Legionarios de Cristo, Regnum Christi, Schoenstatt, Comunión y Liberación, todos aquellos que quisieron sumarse, buscando desde el primer momento unir fuerzas detrás de nuestra Madre, juntarnos para intentar hacer algo grande.

Todo lo que hace la Mater es grande, no importa cuál sea la dimensión humana o terrena que tenga, es grande sólo por ser de Ella. Que nos uniera el amor a la Virgen. Esto ha seguido creciendo así. Hemos hecho el lanzamiento oficial el 11 de febrero, día de la Virgen de Lourdes y tenemos más de cien voluntarios repartidos por toda España, que ya están trabajando en la organización de esta maravillosa fiesta de la visita de nuestra Madre.

Volviendo al inicio de todo esto… ¿cómo surge en su corazón?

La Mater se sirve de pequeñas señales. En nuestro caso, en el mes de agosto nos llegó un pequeño vídeo de una peregrinación que se acaba de hacer en Francia, en la que Nuestra Señora recorrió cinco santuarios marianos de Francia trazando una preciosa “M” sobre la geografía de Francia. En un momento de ese vídeo, cuando la Virgen está entrando por París, rodeada de una multitud que la sigue, la vitorea y la acompaña, capta nuestra mirada una Virgen Peregrina que alguien levanta a los cielos entre la multitud – una imagen de la Virgen de Schoenstatt. Fue un regalo muy bonito que compartimos con el sacerdote de Getafe, donde estamos trabajando, como os contaba antes, fundando allí la familia de Schoenstatt y soñando con tener allí algún día un santuario. Le pregunté: ¿Tú no crees que la Mater nos está haciendo un guiño? A él ya le había llegado por otro lado el mismo vídeo y también la Mater había puesto esto en su corazón. Nos juntamos a principios de septiembre y comenzamos a sumar: primero estos dos laicos súper comprometidos y luego más y más gente que se fue sumando. Detalle bonito, cómo a lo largo de los años uno va aprendiendo que no es que la Mater o Dios o Jesús nos hablen, sino que a veces tenemos demasiado ruido alrededor y no podemos captar esa onda, esa frecuencia, en la que ellos nos están hablando permanentemente.

Se habla mucho de Schoenstatt en salida. Lo que hace con esta peregrinación, ¿es Schoenstatt en salida? ¿Hay Alianza de Amor dentro de “Madre ven”?

Desde que el Papa nos invitara a todos los católicos a ponernos en salida, es como si se hubiera convertido en un slogan. Cualquier cosa que hacemos es Schoenstatt en salida. Una frase que me pegó muy fuerte desde los primerísimos tiempos del papado de Francisco, fue la de “peinar ovejas” y me vi ahí, nos vimos ahí y vi a mi Schoenstatt haciendo muchísimas cosas y también peinando muchísimas ovejas. Creo que tenemos un tesoro al que a veces dedicamos más esfuerzo en sacar brillo que en multiplicar exponencialmente a los que puedan beneficiarse de ese tesoro.

La Alianza de Amor, el encuentro con la Mater en el santuario es nuestra herramienta de evangelización, al mismo tiempo nuestro secreto, la pócima mágica de Asterix. Esto es lo que el mundo necesita que le llevemos. “A la sombra del santuario” se puede mirar de muchas maneras. Una imagen es todos agrupados alrededor del santuario y trayendo a muchos, para que les dé la sombra. Otra imagen: esas grandes planicies españolas, en el mes de julio con un calor que parte las piedras, un sol que quema y lo que darías por tener un árbol al que acercarte a tener sombra. Y la tercera imagen es ese desierto lleno de santuarios, lleno de árboles, que van dando sombra a todo el que necesita. En unos se acercarán multitudes, en otros se acercarán los del lugar. Esa es la mirada que tenemos del Schoenstatt en salida: llevarlo, abrir caminos, tenemos que cambiar el mundo, María ha venido a cambiar el mundo. Son tiempos de profunda renovación mariana y a nosotros nos ha tocado el inmenso privilegio de tener una manera muy sencilla de ayudarla a Ella a cambiar el mundo, que es llevando la Alianza de Amor, llevando su santuario al mundo.

O sea, es un peregrinar en Alianza…

El nombre de la peregrinación nace rezando en el santuario, es una imploración, una letanía. “Mater, ven” “Madre, ven”. Ven a tu hijo, que necesita aliarse a ti, que necesita renovar su corazón, que necesita tu acogimiento. La peregrinación es llevar las gracias del santuario a todos aquellos españoles que la vean pasar, que la quieran acoger, que la quieran acompañar caminando. Tenemos que volver a las raíces, a aquellas cosas que tocaban el corazón de las personas. Al mismo tiempo tenemos que recordar que nuestro propio padre fundador era un peregrino. Cuando volvió de Dachau se montó en un avión y estuvo dando vueltas y vueltas hasta que llegó el tiempo de Milwaukee, pero recorrió cuanto pudo recorrer. Podría haberlo hecho por carta, entonces no había videoconferencia. No dudo de que se hubiera servido de toda la tecnología, porque era un profeta, alguien que está adelantado a su tiempo. Una cosa no excluye la otra.

Me preguntan ¿por qué una peregrinación? Pues porque es andando por los caminos donde nos vamos encontrando con nuestros hermanos, con el prójimo, con los necesitados. Donde vamos acercando a la Virgen a aquellos que no van a encontrarse con Ella.

Colaboración: P. José María García, Paz Leiva, Claudia Echenique

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