JAVIERADA 2017

FIN DE SEMANA DEL 3 AL 5 DE MARZO

¡Ultimas plazas! Si lo estas dudando no lo pienses mas y ven a Javier a celebrar el décimo aniversario de esta peregrinación tan querida por todos.

“Anímate a caminar. Reavivemos nuestros vínculos” Como otros años, daremos la opción de efectuar dos salidas distintas de la casa de Burlada. Una a las 7:30 horas, que supondrá recorrer siete kilómetros más (recorrer, por tanto, 28 en total), y otra segunda que tendrá lugar a las 9:00 horas y que realizará el camino de estos dos últimos años, contabilizando 21 kilómetros en total.

Pincha en la imagen para más información.

Desde aquí damos las gracias a toda la comisión por toda vuestra entrega e ilusión que hace que esta peregrinación sea un éxito año tras año.

MISION PAIS 2017

Mostrando

Ahora que ha terminado el primer periodo de exámenes de este curso, los jóvenes universitarios de Schoenstatt están realizando una fantástica actividad que quieren compartir con todos, haciéndola extensiva a cualquier universitario (18-25 años) que pudiera estar interesado.

En sus propias palabras:

¿Quiénes somos? La gran pregunta. Misión País es un proyecto que quiere cambiar el mundo. Misión País es felicidad, es alegría, es sencillez, es humildad, es bondad, es darse a los demás… es Dios.

Misión País es una semana al año en la que puede cambiar tu vida… y la de los demás. Son seis días, ni uno más ni uno menos, en los que jóvenes de todos los tipos, deciden dejar lo de siempre, por algo nuevo. Por algo distinto. Por ayudar a los demás, y poco a poco, cambiar España. Viajamos a un pueblo de nuestro país un martes por la tarde, y volvemos el domingo a mediodía. Durante la semana ayudaremos en distintos lugares, como el colegio, la residencia de ancianos, hospital, parroquia, bibliotecas… todo en lo que se nos necesite. Y además de esto, tendremos misas, oraciones, vigilias, todo con un toque especial y cercano… y compartiremos junto a otros jóvenes, como tú y como yo, una semana inolvidable.

Este proyecto de universitarios comenzó en el año 2014. Venido desde Portugal tras cruzar el charco desde Chile, se quedó en los corazones de los españoles, y desde entonces no ha dejado de crecer. Desde la quincena de primeros misioneros, se convirtieron en treintena hasta llegar a la centena.. ¡en solo tres años! Allá a donde va, deja algo muy suyo, y cambia la vida de los que se apuntan. ¿Cómo? Porque Misión País en el fondo… es el Amor tocando a España. Es Dios y la Virgen María cuidando de ella. Cuidando de ti.

Sólo hay una manera de saber quiénes somos, mejor dicho, sólo hay una manera de saber quién eres: vente con nosotros.

Aunque este curso todo está ya en marcha y hay más de 140 inscritos, todavía estás a tiempo. Puedes informarte a través de nuestra web, o contactando al P. Juan Barbudo.

Misión Cuba

En el verano de 2015 la Juventud Femenina Universitaria de España llevó a cabo una experiencia misionera, “Misión Cuba” en la parroquia del P. Bladimir, miembro de la Federación de Sacerdotes de Schoenstatt, en Santa Cruz del Sur.

Este verano de 2016 la misión a Cuba se repite de nuevo. En esta ocasión irán dos matrimonios de la Federación de Familias con sus cuatro hijos cada uno y ocho jóvenes profesionales para trabajar con las juventudes femenina y masculina.

El P. Bladimir ha indicado de qué manera se puede ayudar a la labor que están desarrollando allí y aprovechando que se van a desplazar desde España a Cuba un grupo de gente, puede ser un buen momento para hacérselo llegar.

En la imagen adjunta tienes todo lo necesario, si pinchas sobre la imagen lo podrás ver más grande.

ORACION DEL PAPA FRANCISCO

Dios de Misericordia, te pedimos por todos los hombres, mujeres y niños que han muerto después de haber dejado su tierra, buscando una vida mejor. Aunque muchas de sus tumbas no tienen nombre, para ti cada uno es conocido, amado y predilecto. Que jamás los olvidemos, sino que honremos su sacrificio con obras más que con palabras.

Te confiamos a quienes han realizado este viaje, afrontando el miedo, la incertidumbre y la humillación, para alcanzar un lugar de seguridad y de esperanza. Así como tú no abandonaste a tu Hijo cuando José y María lo llevaron a un lugar seguro, muéstrate cercano a estos hijos tuyos a través de nuestra ternura y protección. Haz que, con nuestra atención hacia ellos, promovamos un mundo en el que nadie se vea forzado a dejar su propia casa y todos puedan vivir en libertad, dignidad y paz.

Dios de misericordia y Padre de todos, despiértanos del sopor de la indiferencia, abre nuestros ojos a sus sufrimientos y líbranos de la insensibilidad, fruto del bienestar mundano y del encerrarnos en nosotros mismos. Ilumina a todos, a las naciones, comunidades y a cada uno de nosotros, para que reconozcamos como nuestros hermanos y hermanas a quienes llegan a nuestras costas.

Ayúdanos a compartir con ellos las bendiciones que hemos recibido de tus manos y a reconocer que juntos, como una única familia humana, somos todos emigrantes, viajeros de esperanza hacia ti, que eres nuestra verdadera casa, allí donde toda lágrima será enjugada, donde estaremos en la paz y seguros en tu abrazo.

LA FE PRÁCTICA EN LA DIVINA PROVIDENCIA

Hna. María del Mar Parés- Abril 2016

La Fe Práctica en la Divina Providencia es una pieza clave dentro de la espiritualidad de Schoenstatt, tanto es así que sin ella Schönstatt no existiría. Los schönstattianos, cuando sellamos nuestra Alianza de Amor con María, nos unimos especialmente a nuestra Madre del Cielo. Desde ese momento, Ella pasa a ser de manera sobresaliente nuestra Educadora y como tal nos va enseñando su misma manera de ver la vida, como Hija predilecta del Padre Eterno que confía plenamente en su Divina Providencia. María nos acerca al Dios de los Cielos y nos enseña a amarlo como nuestro Padre y a verlo como ese Dios personal que está preocupado por nuestra pequeña vida y a quién le importan nuestras alegrías y penas.

Nuestro Padre y Fundador lo aprendió también de María desde su consagración a Ella a los 8 años. En aquel entonces, a través de María, aprendió a entregar sus nostalgias y sus sufrimientos de niño en aquel inhóspito orfanato y a descubrir las pequeñas y grandes alegrías de la vida diaria. Se ejercitó tanto en esto que, más tarde, ante cualquier acontecimiento de la vida, pequeño o grande, siempre se preguntaba: ¿Qué quiere decirme Dios con esto? ¿Qué me pide ahora? Y de acuerdo a ello actuaba.

Fue así como fundó Schoenstatt, por un acto de fe en la Divina Providencia, y como fue guiando la  construcción de esta gran Obra divina. El Padre no tenía planes personales, únicamente su gran plan era dejarse guiar por el plan de Dios y dejarse usar como su pequeño instrumento. Esta fe práctica en la Divina Providencia fue la que le daba la certeza de ir respondiendo en todo a la voluntad de Dios. Y por esa fe creció tanto su seguridad que se convirtió en una seguridad inamovible, su fortaleza con la que venció todas las dificultades y su firmeza en las decisiones, tal como la del 20 de Enero de 1942 que sólo puede entenderse a la luz de esta fe. Sobre el fundamento de esta fe creció el castillo de la Obra de Schoenstatt y nada ni nadie puede entenderse sino es bajo el prisma de esta fe.

Así lo manifestó nuestro Padre en una ocasión: “Esta es la fe que de manera tan victoriosa ha guiado a Schoenstatt en los años transcurridos. La fe, que nos fue regalada como un libre regalo desde lo alto. Esta es la fe que más y más ha ganado la victoria sobre todo lo puramente humano. Esta es la fe providencial sin la cual no tenemos derecho a existir. La fe providencial de la cual yo personalmente estoy convencido que nos fue implorada, que siempre nos será implorada, en el Santuario, por la querida Madre de Dios como nuestro carisma”. P.K. 

Pidámosle  pues a María que implore desde nuestro Santuario, para todos nosotros, esta misma fe que regaló al Padre y con la que venció todas las batallas de la vida. 

Con Ella podremos ver la vida con una nueva luz. Yo me lo imagino así: es como si pasáramos de padecer miopía a ponernos unas gafas que nos permiten ver la vida con otro brillo, con una nueva luminosidad. Y es que es una luz que no se apaga nunca y menos aún cuando la vida se vuelve oscura y gris por las cruces o sufrimientos que nos toque sobrellevar. No, esa lámpara sigue iluminando aún con mayor intensidad porque se alimenta de la firme convicción: “Dios es Padre, Dios es bueno y bueno es todo lo que Él hace y permite”.

En este sentido, os invito a rezar con nuestro Padre y Fundador:

“ También así quieres actuar en nuestro Santuario fortaleciendo la fe de nuestros débiles ojos, para que contemplemos la vida con la mirada de Dios y caminemos siempre bajo la luz del cielo.

Haz que esa luz me ilumine, y mire con fe cómo el amor del Padre me acompañó en este día. Fidelidad a la misión sea mi agradecimiento por sus innumerables dones.” (HP 213-214)

MISIONES FAMILIARES (PEÑARROYA 2016)

 

Capitaneados por la Mater, 90 misioneros de Schoenstatt nos embarcamos por segundo año en las misiones familiares de la parroquia de San Miguel, en Peñarroya-Pueblo Nuevo.

Don Manuel, su párroco, y toda su gente nos han vuelto a acoger con lo que mejor tienen, su sonrisa, su sencillez, su hospitalidad y su cariño.

Hemos podido celebrar junto a ellos los días de la Pasión y Resurrección de Jesús. A través de talleres para niños, jóvenes y adultos, todos muy concurridos. También como no, acompañándolos en sus procesiones, del Cristo del Buen Amor y la Virgen de la Amargura, con las que hemos podido saciar “la sed de Cristo” y acompañar a María en su amor y en su dolor.

Recogimiento, oración, mezclados con la alegría, y el desbordamiento de tanta ilusión de mayores, jóvenes y niños; es lo que caracteriza a esta familia misionera, este año liderados por Keka y Diego, que nos transmitieron su confianza y entusiasmo.

Madrid, Barcelona, Tarragona, Asturias, y muchas ramas del movimiento, unidas para vivir una Semana Santa llena de Servicio y Oración.

¿Qué nos lleva a ser misericordiosos?

Lucía Zamora

Ser misericordioso va más allá del dar solo por lástima, es experimentar el amor de Dios que regala el perdón y el agradecimiento tan solo por ser sus hijos. Confía y nos goza a pesar de las faltas que pudiéramos tener. Es nuestro deber como Cristianos, proclamar su voluntad a aquellos que viven en la ignorancia de su palabra.

El Papa Francisco ha convocado a un año Santo extraordinario, para darnos la oportunidad de encontrarnos nuevamente al amor de Dios; despertar conciencias y así entregar con agradecimiento nuestros pensamientos, acciones y sentimientos, a ese Padre que lucha día con día, por permanecer en el corazón de hombres y mujeres, que sufrimos los espejismos de un mundo distante al sentir humano. Ha regresado a nuestro vocabulario la palabra “Misericordia” la cual ha ido desapareciendo no solo del lenguaje, sino que también se ha ido borrando poco a poco del corazón. Ahora solo podemos ver noticias de muerte en todos los sentidos. Se muere de hambre, de soledad, angustia y tristeza; morimos día a día, tan solo por el hecho de no hacer nada por nadie, ni por nosotros mismos; nos dejamos caer en el abandono, esperando que alguien nos levante así sin más ni más. Dejamos de vivir al juzgar la vida de los demás sin apreciar la nuestra; nos convertimos en asesinos de ilusiones, porque la envidia se apodera de la voluntad de Dios.

Ser misericordioso va más allá del dar solo por lástima, es experimentar el amor de Dios que regala el perdón y el agradecimiento tan solo por ser sus hijos. Confía y nos goza a pesar de las faltas que pudiéramos tener. Es nuestro deber como Cristianos, proclamar su voluntad a aquellos que viven en la ignorancia de su palabra ¿Cuántos crímenes como el aborto se evitarían si nos diéramos el tiempo de hablar de su infinita misericordia? Ni siquiera podemos descubrir hasta dónde puede llegar nuestra voz, porque el mundo grita cada vez más fuerte que la felicidad esta en las cosas y no en las personas. Tristemente ante este ruido elegimos el silencio, la ceguera y por lo tanto la exclusión.

Para poder tocar el amor de Dios, es necesario regresar la mirada a momentos de nuestra vida, donde la fragilidad del corazón ha estado en sus manos. Hace unos días, viendo el tema del “Padre Nuestro” pedí a un grupo de señoras compartiera algún recuerdo de sus papás. Me sorprendió como al escuchar la instrucción les cambio el semblante. Todas hablaron de una manera dulce y tierna de ellos. Ningún relato fue parecido, pero todas expresaban en su mirada, un gran amor y un inmenso agradecimiento hacia esos hombres que las vieron crecer. El padre de una de ellas, aún es duce y cariños; otro a pesar de su edad (más de 80) le siguen gustando los deportes extremos; no podía faltar el papá simpático y ocurrente; el que regañaba y luego se arrepentía con un beso, o aquel que simplemente disfrutaba vernos pasear en bicicleta. Todas recordamos momentos de la niñez; curiosamente hablamos de sus manos, porque las veíamos grandes y fuertes. Seguramente nos veían tan pequeñas e indefensas, que nos sujetaban con fuerza para no perdernos, para evitar alguna caída, para guiarnos o simplemente para disfrutarnos.

Esta experiencia, nos abrió los ojos para poder apreciar todo aquello que Dios nuestro Padre ha puesto por amor en cada uno de nosotros; a reconocer esos actos de injusticia que hemos cometido y que Él con su inmensa misericordia ha perdonado. A recordar la grandeza de su cariño en esas fuertes y sensibles manos, que nos han sujetado desde el momento en que fuimos concebidos. Despertamos y reaccionamos a estos pequeños e interminables gestos de amor, que poco a poco nos fueron transformando en hombres y mujeres de bien. Actos de un Padre amoroso que hemos dejado en el recuerdo. Olvidamos que la herencia es este amor mismo, por el cual estamos llamados a seguirlo, cultivando de la misma manera a aquellos que vienen detrás de nosotros.

Hablar de nuestros papás, fue una muy bonita experiencia, pues así es el “Padre” en el cielo, el que nos sujeta fuertemente para no perdernos, y a la vez, nos libera en una bicicleta para encontrar el equilibrio después de varias caídas. Nos encontramos con un Padre amoroso, ocurrente, justo y valiente, que nos ofrece su amor incondicional en sus fuertes manos llenas de misericordia, para poder entregarla con el corazón encendido a los más necesitados, no por las apariencias ni por lástima, sino por la necesidad que alberga en el espíritu de agradecer.

Ahora nuestros hijos muestran lo que por amor hemos puesto a su alcance. Esas pequeñas gotitas de cariño y generosidad que se escapan del corazón, para formar dentro de ellos un espíritu misionero. Lo hemos hecho poco a poco y sin darnos cuenta, tal como el Padre lo sigue haciendo en cada uno de nosotros.

Esta es la misión… continuar regalando lo que Él ha depositado en cada uno de sus hijos y no dejarlo en el baúl de los recuerdos. Debemos enriquecer los actos misericordiosos, para que no se queden en simples gestos de conveniencia e hipocresía, sino que revelen a los demás, un amor puro que solo viene de Dios. La Iglesia nos ofrece este encuentro con Él, para que la palabra “misericordia” ocupe un lugar importante no solo en el diccionario, también en el corazón del mundo, la cual vencerá verdaderamente la pobreza de la humanidad.