Espíritu y misión

En torno al Santuario de Schoenstatt ha crecido una Familia internacional que se considera a sí misma primordialmente como una obra de Dios que, desde la Alianza de Amor, se siente llamada a colaborar en la gran misión de María. Desde la pequeña capilla transformada en Santuario por iniciativa divina (y por la libre cooperación humana), Ella quiere dar de nuevo a luz a Cristo para nuestro tiempo; quiere educar personas capaces de rechazar la dicotomía entre fe y tarea temporal, entre religión y vida, entre cristianismo y mundo; hombres y mujeres movidos por el amor, que puedan ser instrumentos capaces de gestar una nueva cultura cristiana para conducir al mundo en el camino de regreso a la casa del Padre.