Pedagogía

Schoenstatt tiene como característica marcante ser un “movimiento de educación y de educadores”, por lo que su propuesta pedagógica forma parte de su misma esencia. Tres principios sostienen su concepto pedagógico:

  • El orden de ser determina el orden de actuar
  • La gracia no destruye sino que presupone, sana y eleva la naturaleza
  • El amor es la ley fundamental y universal de la humanidad

El P. Kentenich definió en cierta ocasión la pedagogía como “un servicio desinteresado a la vida ajena”. Se refería al servicio hecho de respeto y amor, no solamente válido para el desarrollo humano, sino también para su plenitud cristiana. Cristo dice en el evangelio de San Juan: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn, 10,10).

Schoenstatt aplica para el desarrollo de la educación orgánica del ser humano las llamadas “pedagogía del ideal” y “pedagogía de las vínculaciones”.

Pedagogía del ideal

La vida y el desarrollo de cada persona está estrechamente relacionada con su libertad, su capacidad de amar y su ser original, individual. Estas tendencias o impulsos fundamentales del ser humano, tienen su origen y su fuente en el hecho de ser criaturas hechas a imagen de Dios, quién además regala a cada una de ellas determinados talentos y gracias personales. El educador schoenstattiano tiene como tarea colaborar para que cada persona asuma y realice en plenitud el proyecto de su propia vocación y originalidad, aspirando seriamente al ideal cristiano de santidad, superando las presiones de una sociedad masificadora y despersonalizante, materialista, sin referencias claras y sin trascendencia.

Pedagogía de las vinculaciones o pedagogía del amor

pedagogia

El hombre de hoy tiene mucha dificultad para vincularse profunda y afectivamente con las personas, con Dios y con su entorno. Más bien mantiene contactos funcionales y egoístas que dependen de la necesidad momentánea. Su capacidad de amar está seriamente dañada y el mal afecta a todos los órdenes de su campo de relación: con Dios, con el mundo, con las personas, el trabajo y las cosas. Recuperar la capacidad de vivir insertos en un organismo de vinculaciones sanas, especialmente con personas, lugares y valores, es la respuesta al desarraigo del hombre moderno que, ni en la técnica, ni en el dinero y las cosas, ni en la posición social, encuentra remedio a su soledad existencial.

En el organismo de estas vinculaciones, Schoenstatt le concede especial importancia al cultivo del vínculo con la Stma. Virgen, considerado como el camino pedagógico primordial para conseguir un crecimiento y una maduración eficaz en la fe. El desarrollo de la relación personal, íntima y afectiva con María en la Alianza de Amor, despliega en la persona toda su fuerza unitiva, asemejadora y creadora. Por el amor a María la persona consigue superarse y conformarse interiormente según la imagen de Cristo.

En el desarrollo pedagógico schoenstattiano se aplican tres métodos fundamentales:

La pedagogía dinámica, que procura siempre el crecimiento a partir de la realidad integral de la persona, tomando en cuenta que ese crecimiento se realiza paulatinamente en un proceso de vida.

La pedagogía de la confianza, que apela siempre a lo bueno que hay en la naturaleza humana y, que por encima de los errores y fracasos, confía en la capacidad de superación de la persona y en los talentos que Dios le ha confiado.

La pedagogía de la libertad, que desarrolla en la persona la capacidad de decidir por si misma y de realizar lo decidido, asumiendo las consecuencias que de ello se deriven, y estimulando siempre su originalidad y autonomía.